Tristeza ¿cómo se háce?

Enero 31, 2007 at 8:17 pm (general)

¿Estás bajo de ánimos, sin ganas de nada, triste? Sí es así, no estás solo. Todo el mundo se pone triste a veces. Sí, todo el mundo, todas y cada una de las personas que conoces. Algunas personas se ponen tristes sólo de vez en cuando, mientras que a otras les asalta la tristeza más a menudo. Más de la mitad de los adolescentes atraviesan un periodo de tristeza por lo menos una vez al mes y a bastantes niños les ocurre lo mismo.

Cuando uno está triste, puede tener la sensación de que ese sentimiento va a durar siempre, pero generalmente la tristeza no dura mucho -unas horas, o tal vez un día o dos. Hay un tipo de tristeza más profunda e intensa que dura más y que se denomina depresión.

¿Qué es la tristeza?

La tristeza es un sentimiento -una de las muchas emociones humanas normales, o estados de ánimo que tenemos todos. La tristeza es la emoción que sentimos cuando hemos perdido algo importante, cuando nos ha decepcionado algo o cuando ha ocurrido alguna desgracia que nos afecta a nosotros o a otra persona. Cuando nos sentimos solos, a menudo nos sentimos tristes.

Cuando estás triste, es fácil que el mundo te parezca oscuro e inhóspito, y que no haya nada que te haga ilusiónar. Es posible que el dolor que sientes en tu interior no permita que aflore tu buen humor habitual.

Cuando estés triste, es posible que tengas ganas de llorar, y a veces te resultará difícil contener las lágrimas. Pero probablemente el hecho de llorar te ayudará a sentirte mejor.

A veces, cuando uno está triste, sólo quiere que le dejen solo durante un rato. O puede preferir que otra persona le consuele o se limite a hacerle compañía mientras él se va reponiendo de la tristeza. Hablar sobre lo que nos ha puesto tristes suele ayudar a mitigar este sentimiento.

Cuando la tristeza se empieza a alejar, es posible que tengas la sensación de que te están quitando un gran peso de encima.

¿Por qué es natural estar triste?

Estar triste de vez en cuando es algo completamente normal. Tal vez no hayas logrado algo que deseabas con todas tus fuerzas. Tal vez echas de menos a alguien. Tal vez alguien que te cae muy bien no quiere ser tu amigo y eso te duele. O quizás padezcas una enfermedad o un trastorno que te impide hacer cosas que te gustaría hacer, o que te hace sentirte diferente de tus amigos. Hay muchos motivos por los que una persona  puede sentirse triste.

La mayoría de las veces, la tristeza se debe a una pérdida o separación, a un cambio difícil, a que hay algo que nos ha decepcionado o a problemas de relación.

Pérdida y separación

Se trata de la causa más habitual de tristeza. Es muy triste perder a alguien o algo que teníamos en gran estima. Hay muchos tipos de pérdidas. La muerte de un familiar, amigo o mascota puede sumir a una persona en una tristeza que puede durarle semanas o meses. El tipo de tristeza que uno experimenta a raíz de la pérdida de un ser querido tiene un nombre concreto -duelo.

Otros tipos de pérdidas o separaciones de personas que son importantes en tu vida también te pueden provocar tristeza, por ejemplo, que tus padres se divorcien. A veces, es muy difícil pensar con claridad porque no te puedes quitar la pérdida de la cabeza. Generalmente, la intensidad de la tristeza provocada por la pérdida se atenúa con el paso del tiempo, aunque en las pérdidas muy importantes es posible que siempre quede algo de tristeza.

Cambios

Los cambios que te obligan a alejarte de algo (o alguien) querido, como trasladarte a otra cuidad o cambiar de colegio, lo que suele suponer tener que separarte de viejos amigos, también pueden hacerte sentir triste. La llegada un nuevo hermanito también puede provocarte tristeza, a pesar de que todo el mundo piense que deberías estar contento.

Decepciones

Las pequeñas y/o grandes decepciones, como perder un partido que esperabas ganar, sacar mala nota en un examen o que no te inviten a una fiesta también pueden ponerte triste. La tristeza es una reacción natural ante ese tipo de cosas. La intensidad de esa tristeza suele estar relacionada con la magnitud de la pérdida o de la decepción.

Relaciones

Las relaciones suelen aportar alegría y diversión la mayor parte del tiempo. Pero la tensión y los conflictos en las relaciones importantes, o la ruptura de una relación también pueden ser motivo de tristeza. Muchos niños se pelean con otros miembros de su familia, especialmente con sus padres, mientras crecen y luchan por ganar cada vez mayor independencia.

La gente suele experimentar tristeza cuando tiene algún problema con sus seres queridos, o cuando recibe muchas críticas y reprimendas. Se puede discutir por motivos tan diversos como el dinero, la ropa, el corte de pelo, los estudios o los amigos, y este tipo de discusiones también pueden provocar tristeza. En tu centro de estudios, los problemas que puedas tener con los profesores y el hecho de sacar malas notas también pueden hacer que te sientas triste.

Más cosas que pueden ponerte triste

Otros niños, se trate de amigos, desconocidos o conocidos que no son amigos tuyos, pueden herir tu sentimientos y hacerte sentir triste al propiciar enfrentamientos, meterse contigo, o presionarte para que hagas “lo que hacen todos los del grupo”, rehusar apoyarte cuando necesitas apoyo, o no dejarte participar en las actividades grupales. No sentirte comprendido por tu círculo familiar o de amistades también puede hacerte sentir triste.

A veces, la tristeza se mezcla con otros sentimientos. Cuando uno está triste, también puede sentir enfado o culpa. Es posible que tienda a buscar culpables, intentando echar las culpas de lo ocurrido a otras personas o a sí mismo. Algunas veces, los niños creen erróneamente que las cosas tristes, como la muerte, la enfermedad de un ser querido o el divorcio de sus padres, son culpa suya -pero están equivocados. Ellos no son los causantes de tales sucesos.

¿Cuándo se convierte la tristeza en un problema?

Cuando la tristeza dura mucho tiempo, es demasiado intensa e impide que una persona disfrute de las cosas buenas de la vida, se denomina depresión.

He aquí algunos de los síntomas de la depresión:

  • sensación de vacío e incapacidad para ilusionarse con nada
  • sensación de desamparo y desesperación (ausencia de esperanzas)
  • sentimiento de culpa y de desvaloración
  • sensación de estar solo en el mundo y de que nadie te quiere
  • estar irritable y enfadarse fácilmente (cualquier cosa te saca de quicio)
  • incapacidad para disfrutar de las cosas
  • problemas de concentración en clase o a la hora de hacer los deberes, y/o empezar a sacar peores notas en el colegio
  • problemas para concentrarse en la lectura o en lo que se ve por televisión o no acordarse de qué trataba lo que se ha leído o lo que se ha visto por televisión
  • falta de energía y sensación de estar siempre cansado
  • dormir demasiado o demasiado poco
  • no comer lo suficiente y perder peso o comer demasiado y ganar peso
  • pensar en la muerte o en el suicidio
  • pasar menos tiempo con los amigos y más tiempo solo
  • llorar mucho, a veces sin motivo aparente
  • estar inquieto (dificultad para relajarse o estarse quieto)
  • tener ciertas sensaciones corporales, como frecuentes dolores de estómago, dolor de cabeza u opresión de pecho

Hay niños que están deprimidos y no lo saben. Frecuentemente, son sus padres o profesores quienes identifican los cambios de comportamiento incluidos en la lista que acabas de leer. La depresión se da más en unas familias que en otras. Si un niño tiene un padre depresivo, tendrá más probabilidades de deprimirse.

Cuando un niño se deprime, generalmente la depresión aparece tras un largo período de tristeza que fue desencadenado por alguno de los siguientes sucesos: pérdida de un ser muy querido, como un padre; problemas familiares de larga duración, incluyendo la violencia doméstica, una enfermedad, un divorcio, el alcoholismo o la drogadicción; malos tratos infantiles o desatención; una violación; y enfermedades de larga duración, quemaduras o accidentes. Pero a veces los niños se deprimen sin motivo aparente.

Pedir ayuda

Todo el mundo, se trate de un niño, un adolescente o un adulto, se puede deprimir. Es muy importante que una persona deprimida, independientemente de la edad que tenga, pida ayuda. Si lo hace, tardará menos en encontrarse mejor. A veces el tratamiento sólo implica hablar con alguien que lo sabe todo sobre la depresión. A veces la medicación puede ayudar a curar la depresión, y otras veces se necesitan ambas cosas.

Si crees que puedes estar deprimido o simplemente no hay forma de quitarte la tristeza de encima, es importante que hables con un adulto sobre ello: uno de tus padres, otro familiar, un médico, un profesor, el psicólogo escolar, tu entrenador u otro adulto de confianza. Esa persona podrá ayudarte a buscar un tratamiento adecuado. Muchas poblaciones disponen de números de teléfono gratuitos, a los que la gente puede llamar las 24 horas del día si tiene problemas psicológicos o está pensando en el suicidio; estos números se encuentran en el listín telefónico. Recuerda que siempre habrá alguien que estará dispuesto a escucharte cuando estés triste o deprimido -alguien que te podrá ayudar.

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Delfines …….

Enero 19, 2007 at 8:20 pm (historias)

Lo que nos enseñan los delfines es simplemente, ser la alegría de jugar por el juego y no por el premio, es amar sin tener la respuesta del porque, y crecer sabiendo que hay un mar lleno de esperanza.

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Pena de Muerte

Enero 18, 2007 at 7:58 pm (información)

Pena de muerte por los asesinatos de 148 personas en una aldea, en 1982. El fallo alcanzó a otros dos colaboradores, uno de ellos hermanastro del ex dictador iraquí. Alegrías y rechazos en Bagdad. La Unión Europea se opuso a la pena de muerte.

GINEBRA Y LONDRES. DPA

La condena al ex dictador iraquí Saddam Hussein a morir ahorcado por crímenes contra la humanidad despertó voces disconformes especialmente en Europa y entre las organizaciones defensoras de los derechos humanos. La forma en que se celebró el proceso y la decisión de la corte por la pena de muerte fueron motivo de repudio internacional en una buena cantidad de países.

La presidencia finlandesa de la Unión Europea anunció que “tomó nota” del fin del primer proceso ante el Tribunal Supremo iraquí y del anuncio de la sentencia contra Saddam.

La UE siempre ha condenado las violaciones sistemáticas de los derechos humanos y de los acuerdos humanitarios internacionales cometidas durante años por el régimen de Hussein, señaló el bloque en un comunicado, pero aclaró que está en contra de la pena de muerte en cualquiera de sus formas y lo seguirá estando.

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour, llamó a las autoridades iraquíes a no ejecutar a Saddam y a otros dos condenados a la pena de muerte.

“Los hoy condenados deben tener todas las posibilidades de agotar en una apelación todos los medios legales en plena y justa medida”, afirmó Arbour en Ginebra.

La organización humanitaria Amnistía Internacional también criticó la condena. Mediante este “injusto” proceso se ha desperdiciado la oportunidad de que la Justicia impere en Irak, señala una declaración de la organización emitida en Londres.

El proceso se convirtió en un “acontecimiento miserable” en el que la Justicia no estaba libre de las influencias de la política, aseguró.

“Todo acusado tiene derecho a un juicio justo, independientemente de la gravedad de las acusaciones en su contra”, dijo el director de la organización para asuntos de Oriente Medio, Malcolm Stuart.

La canciller de Alemania, Angela Merkel, también subrayó la postura de rechazo de su gobierno a la pena de muerte. Y Rusia mostró su preocupación de que tras la condena se agudicen los conflictos en Irak. De la misma manera se expresaron los gobiernos de Francia, España e Italia.

“Por muy atroz que sea un crimen, nuestra tradición y nuestra ética rechazará siempre la pena de muerte”, dijo el primer ministro italiano, Romano Prodi, en la televisión italiana.

El Vaticano también se sumó a las críticas a la condena a muerte. La sentencia muestra que continúa dominando la lógica de “ojo por ojo, diente por diente”, dijo en Roma el cardenal Renato Raffaele Martino, presidente del Pontificio Consejo “Justicia y Paz”.

El vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, afirmó que el presidente estadounidense George W. Bush “se merece” un juicio por genocidio y crímenes de lesa humanidad, al referirse al anuncio de la condena a muerte de Saddam.

“¿Cuándo se instalará un tribunal que juzgue a George Bush? El es causante, de acuerdo con informes de universidades norteamericanas, de la muerte de 700.000 iraquíes y más de 3.000 soldados norteamericanos”, manifestó el canciller en diálogo con periodistas.

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El orígen del dolor

Enero 18, 2007 at 7:57 pm (historias)

Una de las maravillas de nuestros días la constituyen los robots industriales, esas complejísimas herramientas que son capaces de armar automóviles, soldar tableros completos de circuitos electrónicos y realizar difíciles análisis de laboratorio, sin que los toquen manos humanas. Es evidente que estas asombrosas herramientas automáticas no podrían hacer todo esto si no hubiese detrás de ellas inteligencias invisibles, que programaran las computadoras que las dirigen.

Así también, en el mundo en que vivimos, personas que por muchos años hemos considerado buenos vecinos, de pronto cometen actos terribles, sin que podamos explicarnos por qué, a no ser que admitamos la existencia de una fuerza oculta que los ha impulsado a hacerlo. El mundo se ve acosado por tragedias que superan la imaginación. ¿Cómo suceden tales cosas? ¿Por qué? La Palabra de Dios nos revela claramente que una inteligencia maestra, invisible para los ojos humanos, origina los odios, las rencillas, los crímenes, las guerras, y todos los pecados. Esa inteligencia es el diablo, o Satanás.

El Nuevo Testamento lo menciona 71 veces. Todo el que acepte la Palabra de Dios debe creer que este ser existe, porque ella enseña su existencia, y nuestro Señor Jesucristo lo confirma. Leamos:

Y les dijo: Yo veía a Satanás, como un rayo, que caía del cielo (San Lucas 10:18).

Y fue hecha una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles contra el dragón; y lidiaba el dragón y sus ángeles, y no prevalecieron, ni su lugar fue más hallado en el cielo. Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él (Apocalipsis 12:7-9).
¿ Creó Dios al diablo? Todo lo que Dios hace es perfecto. Por consiguiente, no creó al diablo tal como es hoy. Sin embargo, encontramos en la Escritura la declaración de que Satanás “fue arrojado” del cielo. ¿Cómo se explica que estuviese allí? Veamos:

Hijo del hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho el Señor Jehová: tú echas el sello a la proporción, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. Tú, querubín grande, cubridor; yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste… Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado hasta que se halló en ti maldad (Ezequiel 28:12,14, 15).

Bajo el símbolo del “rey de Tiro” se presenta a este ángel poderoso. Se dice que fue “perfecto” “desde el día” en que fue “creado” hasta que en él se halló . . . “maldad”. Quiere decir que en determinado momento de su existencia Satanás era un ángel del cielo, perfecto, dotado de gran hermosura y de mucha sabiduría. Originalmente no era el diablo. Y, sin embargo, hoy lo es, y es, además, el enemigo mortal de Dios y del hombre.

El profeta Isaías nos da información acerca del autor del pecado:

¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas las gentes. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, en lo alto junto a las estrellas de Dios ensalzaré mi solio, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del aquilón; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo (Isaías 14:12-14).

En compañía de su Hijo Jesús, el Padre creó todas las cosas y a todos los seres celestiales, inclusive a Lucifer, nombre que significa “hijo de la mañana”. Pero éste fue seducido por su propia belleza (Ezequiel 28:17). Y deseó ser igual a Dios.

El pecado no tiene razón de ser. Lucifer ocupaba el puesto más encumbrado en el Universo después del Hijo de Dios. Pero el orgullo y el egoísmo que nacieron en él lo impulsaron a sublevarse contra el gobierno divino. Esta rebelión estalló como guerra declarada (Apocalipsis 12:7), y el ángel caído, a quien se llamó desde entonces Satanás, “fué arrojado” del cielo con sus ángeles que lo habían seguido en la rebelión. El orgullo y el egoísmo, que son pecados, no pueden existir en presencia del Dios de amor.

Enaltecióse tu corazón a cause de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor: yo te arrojaré por tierra (Ezequiel 28:17).

Entre Miguel el arcángel, es decir, Nuestro Señor Jesucristo, y Lucifer se entabló una lucha que aún no ha terminado. Lucifer originó la rebelión, la cual prosigue fuera del cielo y está localizada en nuestro planeta.

El autor del pecado tentó e hizo caer a nuestros primeros padres aquí en la tierra, y les arrebató su dominio y libertad. Conocemos la historia. El capítulo tres de Génesis explica cómo sucedió. Desde entonces el diablo ha sometido a sus tentaciones a la familia humana. Jesús, el Hijo de Dios, quien había vencido al usurpador cuando éste fue expulsado dei cielo, descendió a la tierra y asumió “forma de siervo” a fin de poner de nuevo nuestro planeta bajo el dominio de Dios y, sobre todo, librar a los hombres de las garras del maligno.
¿ Por qué no destruyó Dios al diablo desde el comienzo? Al principio no se conocía el pecado. La creación de Dios era perfecta. Cuando en la mente de Satanás surgió el deseo de que él podía ser semejante al Altísimo (Isaías 14:12-14), y luego cuando afirmó a nuestros primeros padres que comiendo de la fruta prohibida, es decir, desobedeciendo a Dios “serán abiertos vuestros ojos y seréis como dioses” (Génesis 3:5), dio origen a la filosofía atea de que el hombre puede vivir sin Dios.

En la profecía de Apocalipsis 12:4 se nos dice que el dragón, símbolo de Satanás, arrastró una tercera parte de las estrellas (ángeles) y todos fueron arrojados en tierra.

Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él (Apocalipsis 12:9).

Satanás es el engañador por excelencia. Hasta el momento en que se rebeló contra Dios, no se conocía la mentira. Naturalmente, cuando ese ángel poderoso comenzó a mentir y a engañar, los ángeles no podían comprender lo que sucedía. De igual manera Satanás levantó en la tierra un falso concepto de Dios.

El, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de la mentira (San Juan 8:44).

No se podía demostrar inmediatamente el horror del pecado. Había que dar tiempo para que las consecuencias demostrasen su enormidad y la falsedad de las afirmaciones de Satanás.

El ladrón no viene sino para hurtar, matar, y destruir (San Juan 10:10).

Dios podía declarar que el diablo era todo eso, pero se requería tiempo para comprobarlo. Era necesario demostrar que, si se le presentaba la ocasión, Satanás trataría de destruir hasta al Creador. Lo hizo cuando impulsó a los perseguidores de nuestro Señor Jesucristo a clavarlo en la cruz del Calvario. Era necesario que el pecado se manifestara en toda su fealdad para que un día el mundo quedara libre de él. Entonces los pecadores y los ángeles admitirían sin vacilación la justicia y el amor de Dios. Esto es exactamente lo que ha sucedido y está sucediendo.

Grandes y maravillosas son tus obras, Señor Dios Todopoderoso; justos y verdaderos son tus caminos, Rey de los santos. ¿Quién no te temerá, oh Señor, y engrandecerá tu nombre? Porque tú solo eres santo; por lo cual todas las naciones vendrán, y adoraran delante de ti, porque tus juicios son manifestados (Apocalipsis 15:3, 4).

Para que en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y de los que en la tierra, y de los que debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, a la gloria de Dios Padre (Filipenses 2:10, 11).

No hay nada que justifique la presencia del pecado. No tiene excusa. Cuando todo ser inteligente, en el cielo y en la tierra, haya comprendido qué es el pecado, y los ángeles caídos, juntamente con los hombres perdidos, hayan confesado su derrota frente a Dios, cuando el diablo y sus obras sean destruídos, el pecado jamás volverá a levantar su odiosa cabeza.

¿Qué pensáis contra Jehová? El hará consumación, la tribulación no se levantará dos veces (Nahum 1:9).
La obra de Satanás entre los hombres de la tierra

Y dijo Jehová a Satán: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satán a Jehová, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella (Job 1:7).

Las actividades de Satanás están limitadas actualmente a este mundo. Hemos leído en la Escritura que fue arrojado a la tierra, que su ira es grande porque ha perdido la guerra, y que se ha ensañado terriblemente con los seres humanos:

Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar (1 San Pedro 5:8).

Juan Sánchez era constructor. Alto y robusto, era un hombre alegre y de buen carácter. Había entre sus obreros uno físicamente débil y de temperamento violento, que le ocasionaba bastantes molestias. Cierto día éste se portó de manera particularmente grosera y fue despedido.

Con el corazón lleno de odio abandonó el trabajo y juró vengarse de Juan. Durante mucho tiempo buscó la ocasión de perjudicar a su ex jefe, pero no se atrevía a atacarlo pues sabía que el otro era mucho más fuerte que él. Pero la oportunidad se presentó, en la persona del hijo de Juan, un niñito de seis años. Cierta vez, cuando el niño jugaba cerca del bosque, lo llevó entre los árboles, lo torturó y al fin le dio muerte. El cobarde había volcado, en un niñito que no podía defenderse, el odio que sentía hacia el padre.

Del mismo modo, Satanás no es bastante poderoso pare vencer a Dios. Por eso, para vengarse del Padre, ataca a sus hijos. Cuando ve que uno de ellos se aparta del camino recto, aprovecha para torturarlo y producirle la muerte espiritual si puede. Su propósito es hacer sufrir a Dios y a su Hijo, al destruir a aquellos por quienes el Señor Jesús murió. Leemos en la Santa Palabra cómo procuró el diablo apoderarse de San Pedro:

Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandaros como a trigo (San Lucas 22:31).

Satanás indujo a Judas a traicionar a su Maestro, y luego a suicidarse dominado por la desesperación.

En el Evangelio según San Juan, capitulo 10, versículo 10, encontramos que lo que Satanás hace es robar, mentir y matar. ¡Qué contraste con el amor de nuestro Señor, quien desea que todos tengan vida en abundancia!

¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo. Entonces el dragón fue airado contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandamientos de Dios, y tienen el testimonio de Jesucristo (Apocalipsis 12:12,17).

Satanás aborrece a Dios. Odia a la Iglesia de Cristo, simbolizada en el versículo precedente por una mujer pura, odia a los hijos de Dios y a todo lo bueno. Por esto combate los mandamientos divinos. En el libro de Daniel leemos que perseguiría a los creyentes mediante potencias terrenales e intentaría cambiar “los tiempos y la fe” (Daniel 7:25). Miremos en derredor y veremos con cuánto éxito ha sembrado sus mentiras y maldades.

Nuestro Señor enseñó que Satanás aflige despiadadamente a los hombres. Es el acusador de los hermanos y no ama a nadie. Causa torture mental, física y espiritual a todos los que caen bajo su poder.

Y a esta hija de Abrahán, que he aquí Satanás la había ligado dieciocho años, ¿no convino desatarla de esta ligadura…? (San Lucas 13:16).
La victoria sobre el diablo El diablo sabe que está derrotado cuando ve de rodillas, orando, al más débil de los hijos de Dios. ¡Alabado sea el Señor porque el diablo fue vencido en la cruz del Calvario! La Palabra de Dios nos enseña cómo podemos alejarlo de nuestra vida.

Someteos pues a Dios; resistid al diablo, y de vosotros, huirá (Santiago 4:7).

Dirá usted: ¿Cómo puedo resistir al diablo? La respuesta es: sólo podrá hacerlo por medio de Aquel que ya lo venció: Nuestro Señor Jesucristo. El dice:

Mas confiad, yo he vencido al mundo (San Juan 16:33).

Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque el que en vosotros está, es mayor que el que está en el mundo (1 San Juan 4:4).

En el amor de Jesús reside el poder que dominará nuestra naturaleza pecaminosa, por medio de la cual el príncipe de las tinieblas procura hacernos caer. Cuando nos veamos tentados, refugiémonos en el Señor Jesucristo. Apoyémonos en esta promesa maravillosa:

Porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehova levantará bandera contra él (Isaías 59:19).

¿Cómo venceré el pecado en mi vida?

Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que vence al mundo, nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? (1 San Juan 5:4, 5).

Hay poder en el nombre de Jesús. El venció al diablo. También puede tomar posesión de nuestra vida y desterrar de ella el pecado. El es nuestra única esperanza. Nuestra victoria depende de nuestra fe en su poder.

Cierto hombre quería librarse del vicio del tabaco. Fue a ver a un buen amigo y le preguntó qué debía hacer si, por no fumar más, caía gravemente enfermo. El amigo le preguntó: ¿Preferiría usted ceder antes que morir? No había pensado en eso. Desde ese instante decidió que era mejor morir victoriosamente antes que vivir como esclavo. Luego pidió a Dios que le ayudara, y obtuvo la victoria.

Ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte (Apocalipsis 12:11).

Nuestro Señor dijo:

Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia (San Juan 10:10).

Sí, apreciado amigo, repitámoslo: hay poder en el nombre del Señor Jesús. Recurra usted a este nombre admirable en la hora de la tentación. Acuda a Nuestro Señor Jesucristo cuando Satanás lo asalte. El nombre de Cristo es el santo y seña para obtener la victoria. Y mientras fijamos nuestra confianza en el Salvador, velemos y oremos para que el enemigo de nuestras almas no pueda influir en nuestra vida.

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