Pena de Muerte
Pena de muerte por los asesinatos de 148 personas en una aldea, en 1982. El fallo alcanzó a otros dos colaboradores, uno de ellos hermanastro del ex dictador iraquí. Alegrías y rechazos en Bagdad. La Unión Europea se opuso a la pena de muerte.
GINEBRA Y LONDRES. DPA
La condena al ex dictador iraquí Saddam Hussein a morir ahorcado por crímenes contra la humanidad despertó voces disconformes especialmente en Europa y entre las organizaciones defensoras de los derechos humanos. La forma en que se celebró el proceso y la decisión de la corte por la pena de muerte fueron motivo de repudio internacional en una buena cantidad de países.
La presidencia finlandesa de la Unión Europea anunció que “tomó nota” del fin del primer proceso ante el Tribunal Supremo iraquí y del anuncio de la sentencia contra Saddam.
La UE siempre ha condenado las violaciones sistemáticas de los derechos humanos y de los acuerdos humanitarios internacionales cometidas durante años por el régimen de Hussein, señaló el bloque en un comunicado, pero aclaró que está en contra de la pena de muerte en cualquiera de sus formas y lo seguirá estando.
La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Louise Arbour, llamó a las autoridades iraquíes a no ejecutar a Saddam y a otros dos condenados a la pena de muerte.
“Los hoy condenados deben tener todas las posibilidades de agotar en una apelación todos los medios legales en plena y justa medida”, afirmó Arbour en Ginebra.
La organización humanitaria Amnistía Internacional también criticó la condena. Mediante este “injusto” proceso se ha desperdiciado la oportunidad de que la Justicia impere en Irak, señala una declaración de la organización emitida en Londres.
El proceso se convirtió en un “acontecimiento miserable” en el que la Justicia no estaba libre de las influencias de la política, aseguró.
“Todo acusado tiene derecho a un juicio justo, independientemente de la gravedad de las acusaciones en su contra”, dijo el director de la organización para asuntos de Oriente Medio, Malcolm Stuart.
La canciller de Alemania, Angela Merkel, también subrayó la postura de rechazo de su gobierno a la pena de muerte. Y Rusia mostró su preocupación de que tras la condena se agudicen los conflictos en Irak. De la misma manera se expresaron los gobiernos de Francia, España e Italia.
“Por muy atroz que sea un crimen, nuestra tradición y nuestra ética rechazará siempre la pena de muerte”, dijo el primer ministro italiano, Romano Prodi, en la televisión italiana.
El Vaticano también se sumó a las críticas a la condena a muerte. La sentencia muestra que continúa dominando la lógica de “ojo por ojo, diente por diente”, dijo en Roma el cardenal Renato Raffaele Martino, presidente del Pontificio Consejo “Justicia y Paz”.
El vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, afirmó que el presidente estadounidense George W. Bush “se merece” un juicio por genocidio y crímenes de lesa humanidad, al referirse al anuncio de la condena a muerte de Saddam.
“¿Cuándo se instalará un tribunal que juzgue a George Bush? El es causante, de acuerdo con informes de universidades norteamericanas, de la muerte de 700.000 iraquíes y más de 3.000 soldados norteamericanos”, manifestó el canciller en diálogo con periodistas.