La nostalgia
La nostalgia (del griego clásico νόστος “regreso” y ἄλγος “dolor”) describe un anhelo del pasado, a menudo idealizado y poco realista.
La nostalgia es referida comúnmente no como una enfermedad ni un campo del estudio, sino como un sentimiento que cualquier persona normal puede tener. La nostalgia se puede asociar a menudo con una memoria cariñosa de niñez, una persona, un cierto juego o un objeto personal estimado.
Los estudios muestran que muchas personas creen que en años o décadas pasadas las personas estaban mejor de lo que están ahora, con un nivel de vida más alto, incluso cuando esto no es siempre el caso. Esta creencia es muy típica de la nostalgia. Los artículos en la Cultura Pop a menudo pueden provocar un sentimiento fuerte de la nostalgia.
La nostalgia ya no se refiere a una enfermedad, sin embargo puede conllevar síntomas que son tanto verdaderos como físicos en la naturaleza. Estos síntomas pueden incluir, opresión en el pecho y/o garganta, el dolor en la boca del estómago, y se sabe que la nostalgia puede llevar a la desesperación.
El llorar de un hombre
Escuché al pasar a un papá alentando a su hijo a trepar por el resbalín de la plaza, diciéndole: “Usted puede, siga no más, así se hace, más arriba, bravo campeón, falta poco, no tenga susto, sin llorar; la mamá no está, siga no más o me voy a enojar, no es tan alto, ya pues, llegó, ¿ve que podía?, todo un hombrecito”. Ese niño aprendió ese día como llegar a ser un hombre grande, como su papito. Lo que nunca consideró, eso sí, fue la posibilidad de subirse otro día a ese maldito resbalín cuando tuviera menos miedo, cuando realmente se le antojara. Allí quedó sellada su condición masculina esencial. Intentarlo hasta desfallecer, pero rendirse jamás.
Un hombre deprimido es evidente y doloroso, pero cuando lo avisa, lo hace tarde y la depresión ya se encuentra instalada. Para muchos hombres, deprimirse es el peor escenario imaginable y prefieren luchar incansablemente por evitarlo, enfrentando cualquier circunstancia por dolorosa o difícil que sea, antes de aceptar su impotencia y decir sencillamente, “paso”, no me la puedo.
Algunos indicadores sirven para saber si su hijo, amigo, hermano o marido, lo está pasando mal, antes de siquiera pasársele por la mente, deprimirse.
Si últimamente lo ha visto metido para adentro, ensimismado, como en la luna, poco comunicativo, o al revés, dando vueltas y vueltas sobre un mismo tema, sin interesarse por otra cosa o duerme mucho más que antes o se desvela sistemáticamente y se pasea angustiado, o come sin límites o deja de comer; si está distraído, anuncia cambios radicales, como dejar la universidad, o quiere vender la casa, sacar los niños del colegio e irse todos a vivir a Chiloé; si evita los panoramas habituales, se demora demasiado en el baño, con la ducha corriendo y sale con los ojos enrojecidos o demasiado vidriosos.
Entonces coloque mucha atención. Una conversación sincera y oportuna o un abrazo apretado puede ser suficiente para devolverle a alguien la confianza e instarlo a contar lo que le sucede. Puede ser el primer paso a reconocer su “debilidad” y no aterrorizarse ante el hecho de quedar en evidencia. Recuerde: Los hombres también lloramos, pero a solas o en silencio.
Juan Pablo Díaz (psiquiatra)
1 / 0 = ¿? (sál de la matemática un momento)
La respuesta a este calculo parece sencilla. No es necesario poseer un doctorado en matemática para afirmar que no se puede dividir por cero. Tampoco faltará aquel que busque presuroso la calculadora (o que use la de su computadora) y que descubra que el resultado es una letra, una “E” de error. Por lo tanto, la respuesta pareciera ser fácil, ya que ya hemos resuelto el problema rápida y eficazmente.
Ahora bien, dejemos por un momento de lado la mecanicidad de las matemáticas y concentrémonos en el calculo en si mismo y en la significación que posee.
La matemática, como cualquier otro lenguaje, es una forma de interpretación y un intento de explicación del mundo y de los hechos que en este se suceden. Por lo tanto, solo puede existir en referencia a “algo”, es decir, a un objeto, sujeto, etc. Ese “algo” es lo que le otorga entidad a dicho lenguaje, siendo la relación con el lo que resulta vital para la existencia del mismo.
De esta forma, si analizamos uno a uno los términos de este calculo (Me refiero a términos en el sentido coloquial lingüístico, y no matemático), podremos ver como el “1” no existe en abstracto, es decir, existe solo como referencia a “algo”, ya que por mas que se pueda abstraer al numero de su referencia para realizar determinados cálculos, este en si mismo se encuentra ligado a su propia condición (a ser lenguaje, a estar destinado y creado para explicar el mundo y lo que en el se encuentra). Por lo tanto, el “1” no es mas que “algo”
Dividir no es otra cosa mas que cortar o compartimentar ese “algo” o “algos” en si mismo o entre ellos.
¿Qué es el “0”? Sin querer entrar en la discusión si es o no un numero y si como tal existe o solo haya aproximaciones a el, nos interesa en este caso la significación del mismo, es decir, entenderlo como lo que es, como un concepto, como una idea. De esta forma, se podría definir, mas allá de sus implicancias matemáticas, como la nada misma, la no existencia, la no acción.
Siendo así, si en este caso tenemos un “algo” y lo queremos dividir por la nada, por la no división, por el no numero, por la no existencia, ¿cuál es el resultado?
¿Cuál es el resultado de no dividir “algo”, de dividirlo por nada?
El resultado es “algo”, o, expresado a través de los filtros del lenguaje matemático, es “1”.
Estas breves líneas no tienen como objetivo discutir la validez de la matemática, sino poner en relieve con este ejemplo lo direccionada que tenemos la mente, y lo poco que ponemos en cuestión las “verdades” que nos enseñan desde pequeños. Resulta inquietante como las repetimos mecánicamente, sin siquiera ponernos a pensar que significan y si hay alguna alternativa a estas u otra forma de analizarlas. Solo las aceptamos como si fueran naturales y las desparramamos por el mundo reproduciendo una única forma de analizar los hechos, que no hace mas que fomentar el conformismo y la falta de análisis critico de lo que se nos presenta.
Es por ello que cuando pregunte cuanto es “1” dividido “0” la respuesta aprendida, inmediata y automática será “no se puede hacer”. En estos casos, cuestione el por qué y verá como los limites de dicha respuesta harán su aparición. Es precisamente allí donde el asunto se pondrá realmente interesante.
AUTOR : LIC. Pablo H. Naruszczynski
Tristeza ¿cómo se háce?
¿Estás bajo de ánimos, sin ganas de nada, triste? Sí es así, no estás solo. Todo el mundo se pone triste a veces. Sí, todo el mundo, todas y cada una de las personas que conoces. Algunas personas se ponen tristes sólo de vez en cuando, mientras que a otras les asalta la tristeza más a menudo. Más de la mitad de los adolescentes atraviesan un periodo de tristeza por lo menos una vez al mes y a bastantes niños les ocurre lo mismo.
Cuando uno está triste, puede tener la sensación de que ese sentimiento va a durar siempre, pero generalmente la tristeza no dura mucho -unas horas, o tal vez un día o dos. Hay un tipo de tristeza más profunda e intensa que dura más y que se denomina depresión.
¿Qué es la tristeza?
La tristeza es un sentimiento -una de las muchas emociones humanas normales, o estados de ánimo que tenemos todos. La tristeza es la emoción que sentimos cuando hemos perdido algo importante, cuando nos ha decepcionado algo o cuando ha ocurrido alguna desgracia que nos afecta a nosotros o a otra persona. Cuando nos sentimos solos, a menudo nos sentimos tristes.
Cuando estás triste, es fácil que el mundo te parezca oscuro e inhóspito, y que no haya nada que te haga ilusiónar. Es posible que el dolor que sientes en tu interior no permita que aflore tu buen humor habitual.
Cuando estés triste, es posible que tengas ganas de llorar, y a veces te resultará difícil contener las lágrimas. Pero probablemente el hecho de llorar te ayudará a sentirte mejor.
A veces, cuando uno está triste, sólo quiere que le dejen solo durante un rato. O puede preferir que otra persona le consuele o se limite a hacerle compañía mientras él se va reponiendo de la tristeza. Hablar sobre lo que nos ha puesto tristes suele ayudar a mitigar este sentimiento.
Cuando la tristeza se empieza a alejar, es posible que tengas la sensación de que te están quitando un gran peso de encima.
¿Por qué es natural estar triste?
Estar triste de vez en cuando es algo completamente normal. Tal vez no hayas logrado algo que deseabas con todas tus fuerzas. Tal vez echas de menos a alguien. Tal vez alguien que te cae muy bien no quiere ser tu amigo y eso te duele. O quizás padezcas una enfermedad o un trastorno que te impide hacer cosas que te gustaría hacer, o que te hace sentirte diferente de tus amigos. Hay muchos motivos por los que una persona puede sentirse triste.
La mayoría de las veces, la tristeza se debe a una pérdida o separación, a un cambio difícil, a que hay algo que nos ha decepcionado o a problemas de relación.
Pérdida y separación
Se trata de la causa más habitual de tristeza. Es muy triste perder a alguien o algo que teníamos en gran estima. Hay muchos tipos de pérdidas. La muerte de un familiar, amigo o mascota puede sumir a una persona en una tristeza que puede durarle semanas o meses. El tipo de tristeza que uno experimenta a raíz de la pérdida de un ser querido tiene un nombre concreto -duelo.
Otros tipos de pérdidas o separaciones de personas que son importantes en tu vida también te pueden provocar tristeza, por ejemplo, que tus padres se divorcien. A veces, es muy difícil pensar con claridad porque no te puedes quitar la pérdida de la cabeza. Generalmente, la intensidad de la tristeza provocada por la pérdida se atenúa con el paso del tiempo, aunque en las pérdidas muy importantes es posible que siempre quede algo de tristeza.
Cambios
Los cambios que te obligan a alejarte de algo (o alguien) querido, como trasladarte a otra cuidad o cambiar de colegio, lo que suele suponer tener que separarte de viejos amigos, también pueden hacerte sentir triste. La llegada un nuevo hermanito también puede provocarte tristeza, a pesar de que todo el mundo piense que deberías estar contento.
Decepciones
Las pequeñas y/o grandes decepciones, como perder un partido que esperabas ganar, sacar mala nota en un examen o que no te inviten a una fiesta también pueden ponerte triste. La tristeza es una reacción natural ante ese tipo de cosas. La intensidad de esa tristeza suele estar relacionada con la magnitud de la pérdida o de la decepción.
Relaciones
Las relaciones suelen aportar alegría y diversión la mayor parte del tiempo. Pero la tensión y los conflictos en las relaciones importantes, o la ruptura de una relación también pueden ser motivo de tristeza. Muchos niños se pelean con otros miembros de su familia, especialmente con sus padres, mientras crecen y luchan por ganar cada vez mayor independencia.
La gente suele experimentar tristeza cuando tiene algún problema con sus seres queridos, o cuando recibe muchas críticas y reprimendas. Se puede discutir por motivos tan diversos como el dinero, la ropa, el corte de pelo, los estudios o los amigos, y este tipo de discusiones también pueden provocar tristeza. En tu centro de estudios, los problemas que puedas tener con los profesores y el hecho de sacar malas notas también pueden hacer que te sientas triste.
Más cosas que pueden ponerte triste
Otros niños, se trate de amigos, desconocidos o conocidos que no son amigos tuyos, pueden herir tu sentimientos y hacerte sentir triste al propiciar enfrentamientos, meterse contigo, o presionarte para que hagas “lo que hacen todos los del grupo”, rehusar apoyarte cuando necesitas apoyo, o no dejarte participar en las actividades grupales. No sentirte comprendido por tu círculo familiar o de amistades también puede hacerte sentir triste.
A veces, la tristeza se mezcla con otros sentimientos. Cuando uno está triste, también puede sentir enfado o culpa. Es posible que tienda a buscar culpables, intentando echar las culpas de lo ocurrido a otras personas o a sí mismo. Algunas veces, los niños creen erróneamente que las cosas tristes, como la muerte, la enfermedad de un ser querido o el divorcio de sus padres, son culpa suya -pero están equivocados. Ellos no son los causantes de tales sucesos.
¿Cuándo se convierte la tristeza en un problema?
Cuando la tristeza dura mucho tiempo, es demasiado intensa e impide que una persona disfrute de las cosas buenas de la vida, se denomina depresión.
He aquí algunos de los síntomas de la depresión:
- sensación de vacío e incapacidad para ilusionarse con nada
- sensación de desamparo y desesperación (ausencia de esperanzas)
- sentimiento de culpa y de desvaloración
- sensación de estar solo en el mundo y de que nadie te quiere
- estar irritable y enfadarse fácilmente (cualquier cosa te saca de quicio)
- incapacidad para disfrutar de las cosas
- problemas de concentración en clase o a la hora de hacer los deberes, y/o empezar a sacar peores notas en el colegio
- problemas para concentrarse en la lectura o en lo que se ve por televisión o no acordarse de qué trataba lo que se ha leído o lo que se ha visto por televisión
- falta de energía y sensación de estar siempre cansado
- dormir demasiado o demasiado poco
- no comer lo suficiente y perder peso o comer demasiado y ganar peso
- pensar en la muerte o en el suicidio
- pasar menos tiempo con los amigos y más tiempo solo
- llorar mucho, a veces sin motivo aparente
- estar inquieto (dificultad para relajarse o estarse quieto)
- tener ciertas sensaciones corporales, como frecuentes dolores de estómago, dolor de cabeza u opresión de pecho
Hay niños que están deprimidos y no lo saben. Frecuentemente, son sus padres o profesores quienes identifican los cambios de comportamiento incluidos en la lista que acabas de leer. La depresión se da más en unas familias que en otras. Si un niño tiene un padre depresivo, tendrá más probabilidades de deprimirse.
Cuando un niño se deprime, generalmente la depresión aparece tras un largo período de tristeza que fue desencadenado por alguno de los siguientes sucesos: pérdida de un ser muy querido, como un padre; problemas familiares de larga duración, incluyendo la violencia doméstica, una enfermedad, un divorcio, el alcoholismo o la drogadicción; malos tratos infantiles o desatención; una violación; y enfermedades de larga duración, quemaduras o accidentes. Pero a veces los niños se deprimen sin motivo aparente.
Pedir ayuda
Todo el mundo, se trate de un niño, un adolescente o un adulto, se puede deprimir. Es muy importante que una persona deprimida, independientemente de la edad que tenga, pida ayuda. Si lo hace, tardará menos en encontrarse mejor. A veces el tratamiento sólo implica hablar con alguien que lo sabe todo sobre la depresión. A veces la medicación puede ayudar a curar la depresión, y otras veces se necesitan ambas cosas.
Si crees que puedes estar deprimido o simplemente no hay forma de quitarte la tristeza de encima, es importante que hables con un adulto sobre ello: uno de tus padres, otro familiar, un médico, un profesor, el psicólogo escolar, tu entrenador u otro adulto de confianza. Esa persona podrá ayudarte a buscar un tratamiento adecuado. Muchas poblaciones disponen de números de teléfono gratuitos, a los que la gente puede llamar las 24 horas del día si tiene problemas psicológicos o está pensando en el suicidio; estos números se encuentran en el listín telefónico. Recuerda que siempre habrá alguien que estará dispuesto a escucharte cuando estés triste o deprimido -alguien que te podrá ayudar.
